LOS MONTES DE LA VIDA

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra” (Salmo 121:1,2).

¿Por qué habla el salmista de alzar sus ojos a los montes? Una interpretación puede ser que las colinas nos recuerdan del Señor que las creó. Nos dicen que levantemos la cabeza y lo miremos. Las colinas permanecen constantes. Esto habla de nuestro Dios, que no cambia. Las colinas también están en el mismo lugar donde han estado durante siglos. Esto se relaciona con el versículo 3, que promete que Dios no permitirá que nuestro pie se tambalee. ¡Qué descanso podemos encontrar en esa hermosa promesa!

Pero hay otra interpretación que me gusta mejor.

El salmista mira a los montes como una amenaza o un mal que le rodea o que se le acerca. Quizás David escribió esto cuando fue perseguido por el rey Saúl. O tal vez era cuando huía de su hijo Absalón. La verdad es que todos nosotros enfrentamos “montes” en nuestra vida. Puede ser un problema familiar, una enfermedad, una prueba que sentimos que no podemos vencer, y la lista puede seguir. Creo que un “monte” que los cubanos enfrentan en este momento es el virus que está atacando fuertemente allí.

¿Qué hacemos cuando enfrentamos tales montes en nuestra vida? A veces tendemos a desanimarnos y sentimos que no hay salida. Perdemos toda esperanza. Pero hagámonos la pregunta: ¿De dónde vendrá mi socorro?

Junto con el salmista clamamos: “¡Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra!” Cuando recordamos que Dios Jehová está con nosotros, y ponemos nuestra confianza en Él, podemos vencer cualquier monte que la vida pueda presentarnos.

Note las promesas que tiene el resto del Salmo 121. Jehová, aquel quien promete socorrerte “No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá no dormirá el que guarda Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y ara siempre.” ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios!

Dios no ha prometido que no habrá montes en nuestra vida, pero sí ha prometido estar con nosotros durante esas circunstancias difíciles y ha prometido ser nuestro socorro fiel. Con Dios a nuestro lado podemos clamar junto con el anciano Caleb: “Dame, pues, ahora este monte” (Josué 14:12)

Entendemos que ustedes están enfrentando muchos “montes” últimamente, pero recordemos que Dios cuida de los suyos y ha prometido: “Nunca te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Nuestros “montes” se disminuirán cuando nos demos cuenta de que nuestro gran Dios conoce los detalles más pequeños sobre nosotros. “Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados” (Mateo 10:30).
Atte,
Pastor Elio Batista.