EL CANTAR

“Alegraos, justos, en el Señor; porque a los rectos es hermosa la alabanza” ( Salmo 33:1)

El cantar es una parte importante de la vida cristiana. En los servicios de adoración tenemos cantos y predicación. Usamos himnarios para cantar, no solo en nuestros servicios religiosos, sino también en nuestros hogares. El libro de los Salmos está lleno de oraciones e himnos que cubren toda la gama de la experiencia humana. En los tiempos bíblicos, los Salmos se usaban en los servicios públicos de adoración.

Cantar siempre ha tenido un papel importante en la adoración a Dios. Los salmos se cantaban en el templo. Jesús y sus discípulos cantaron un himno después de la Última Cena. Pablo y Silas oraron y cantaron alabanzas a Dios en la prisión interior con los pies sujetos en el cepo. De repente hubo un gran terremoto, “y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:26).

¿Por qué debería cantar el pueblo de Dios? Cantamos porque es una manera eficaz de expresar nuestra adoración, súplica y testimonio. A través del canto alabamos a nuestro Dios y nos animamos unos a otros. Es bueno cantar incluso mientras realizamos nuestro trabajo. Efesios 5:19 dice: “Hablando entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.”

El Salmo 33 es un llamado a cantar alabanzas a Dios por su poderosa Palabra. Si realmente amas al Señor, únete con entusiasmo a otros para alabarlo a través del canto. Cuando estés solo y tu corazón esté lleno, canta. No te preocupes por cómo suena. El Señor se complace con cualquier melodía de alabanza que salga del corazón. Si sientes que no puedes cantar, aún puedes hacer un ruido alegre. Da gloria a Dios sin importar tu habilidad para el canto. Recuerda que en el Cielo habrá cantos que superan con creces la belleza de cualquier música jamás escuchada en la tierra. Cuando tu corazón está lleno de Cristo, tendrás el deseo de cantar.
Atte,
Pastor Elio Batista