ECHANDO TODA VUESTRA ANSIEDAD

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él; porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

¿Qué pasaba por la mente de Pedro cuando usó la palabra “echar” en el versículo citado? Quizás recordó la ocasión cuando Jesús le dijo que echara el anzuelo al mar y encontrara el dinero de los impuestos en la boca de un pez (Mateo 17:27). También pudo haber recordado la vez que Jesús le dijo a Pedro que echara su red a la derecha del barco para pescar (Juan 21:6).

Echar es una palabra de acción. Implica la decisión de hacer algo, seguida del uso de energía para que suceda. En el versículo citado arriba la idea es desechar nuestra preocupación en lugar de simplemente dejarla caer en cualquier lugar sin motivo. Piénsalo: se nos insta a echar toda nuestra ansiedad (preocupación, distracción) sobre Jesús. Esto incluye cada una de nuestras preocupaciones, como las frustraciones con nosotros mismos, “el pecado que nos asedia” (Hebreos 12:1), y simplemente las responsabilidades y presiones generales que nos confrontan cada día.

¿Sientes a veces que estás solo en las batallas de la vida y que a nadie le importa? Ve más allá con la imagen de la palabra de Pedro, echar. Derrama tu corazón delante de Dios. Echa tus preocupaciones sobre Él. Tómalo en serio, sé intencional y muéstrale a Jesús que necesitas y quieres Su dirección y paz en tu corazón. “Habrá considerado la oración de los desvalidos, y no habrá desechado el ruego de ellos” (Salmo 102:17).

Somete todo a Dios, humíllate, arrepiéntete según sea necesario y pon tu plena confianza en Dios. Dale el control y luego permite que la paz de Dios prevalezca en tu corazón. Recuerda las palabras reconfortantes que Jesús mismo pronunció acerca de echar fuera: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).
De quien te quiere,
Pastor Elio Batista.